Escualo Digital

Hola. Soy Felipe, Escualo Digital.

Mucho gusto.

 

 

No te conozco, pero estoy seguro de que no tienes puta idea de qué es lo que vendes.

Hey, tranquilo.

Está bien.

Casi nadie lo sabe.

A mí me ha tomado años (y mucha plata) entenderlo. Y otros tantos aplicarlo.

 

 

No se trata de conocer tu negocio. Que sí, debes conocerlo a fondo.

No se trata de conocer tu producto. Que sí, debes conocerlo mejor que a ti mismo.

Se trata de conocer al ser humano que tienes enfrente, que ocasionalmente es tu cliente.

 

 

Y no se trata de estupideces como su edad, dónde vive, si ve tele, cuál es su color preferido ni ninguna de las mil características que te dicen los expertos en marketing.

Se trata de algo mucho más simple.

Mucho más profundo.

Y mucho más efectivo (y por eso casi nadie lo hace).

 

 

Cuando conectas con lo que realmente mueve a ese ser humano, nunca más te avergonzarás de ser un vendedor.

 

 

¿Por qué te avergonzarías si como vendedor puedes ganar más plata que la mayoría?

Y ser más libre, por cierto.

Y ser más admirado.

Y escuchado.

Y reputado.

Y envidiado.

Y deseado.

 

 

Bueno, de cómo conectar con lo que realmente mueve a tu cliente escribo a diario para quienes están dentro.

Si me dejas tu correo, estarás dentro.

Aprenderás a ser mejor vendedor.

Y no te extrañe que termines comprando alguna de las cosas que ofrezco.

Es normal, no sería tu culpa.

 

Un día un tipo indignado me dijo que debería tratar con más respeto a mis clientes.

Me iba a empezar a preocupar, cuando me di cuenta de que él no es cliente. Ahí lo entendí.

Y le tuve pena.

 

 

Otro día, un curioso sujeto me preguntó si había una persona detrás de los correos que envío día a día.

Quizá pensó que había una inteligencia artificial autónoma por detrás.

Así que respondí: Sí, soy yo.

Ahora copia algunos de mis correos y los envía a su propia audiencia. O es una inteligencia artificial autónoma, qué sé yo.

Él tampoco es cliente.

También le tengo pena.

 

 

Otro día, un men que cree que me hace leso, me dijo que ya me iba a contactar cuando estén listos para contratarme.

A este no le tuve pena. Me dio risa.

Solo un vendedor novato y desahuciado cree que es verdad. Y sigue perdiendo energía con un caso perdido.

Solo un vendedor con escasez de huevos es incapaz de soltar una ilusión de oportunidad que impide ir detrás de oportunidades de verdad.

El que me da pena es ese vendedor.

Porque me recuerda a mí algún tiempo atrás.

 

 

De los cagazos que nos pegamos los vendedores también escribo mucho.

Ya sabes, tienes que dejar tu correo.